domingo, 10 de mayo de 2009

Mentiras


Sensacional musical mexicano con canciones de los 80. Pase un momento super divertido con esta obra de teatro que cuenta la historia de 4 mujeres (Daniela, Yuri, Lupita y Dulce) quienes se encuentran ante un inesperado acontecimiento que las reune. Todas ellas, muy diferentes entre si, van descubriendo detalles de sus vidas que las lleva a irse conociendo entre ellas y a si mismas en una circunstancia realmente extraña.

Las interpretaciones de estas cuatro mujeres son maravillosas además, claro, de sus hermosísimas voces que van contando sus historias al ritmo de canciones como Castillos, Mentiras, Hombres al borde de un ataque de celos, ¿Cómo te va mi amor?, Toda la Vida y muchas otras melodías que fueron famosas en los años 80 y con las que muchos de nosotros crecimos, y quienes no crecieron con ellas, seguro las oyeron y hasta se las saben. Además, muchas de las frases en los dialogos estan formadas por expresiones de aquellos ayeres, mas nombres de telenovelas, programas de concursos, etc. Muy creativo. Y ni que decir de la utileria, en verdad todo un espectáculo lleno de detalles que te dejan con una sensación de satisfacción.

El elenco de la función a la que fui (alternan funciones con otros) fue:
  • Pia Aún (Los Miserables, La Bella y la Bestia 1998, Rent),
  • Natalia Sosa (Los Miserables, Los Productores),
  • Mónica Huarte (Avenida Q) ,
  • Mariana Treviño (El Informal, Chicas Católicas) y
  • Patricio Borghetti (Los emperadores de la Antártida).
Todos excelentes y la combinación de las voces con unos arreglos padrisimos simplemente me dejaron sin habla y, en ocasiones, se me enchinó la piel. Pero el papel que más me gustó fue el de Mariana Treviño (Lupita) quien a mi gusto ¡¡¡¡se llevó la obra con su personaje!!!!

Si tienen oportunidad de ir a verla, háganlo, no se van a arrepentir. Cantarán y hasta bailarán, porque así fue como terminamos la función, todo el publico de pie bailando al ritmo de un popurrí ochentero. Y no sólo les gustará a quienes aman el teatro musical, también a quienes no les gustan los musicales se las recomiendo enormemente.

¡Vale la pena!

jueves, 7 de mayo de 2009

¿Qué más puedo pedir?


Hace seis años y medio que llegue al pequeñísimo departamento donde vivo. Poco a poco he ido adaptándome al poco espacio que tengo. Con un poco de ingenio he logrado caber. Lo que nunca he podido hacer es adaptarme al rumbo. Definitivamente extraño el lugar donde crecí y donde viví casi toda mi vida. La colonia donde me se mover con tranquilidad, donde si me preguntan por las pizzas, las tortas, los tacos, la tiendita de la esquina, el super, etc., se a la perfección donde está, como llegar, el horario, si es seguro ir a tal o cual hora. El lugar donde sé que si se estacionan en la calle saldrán y sus carros seguirán ahí, completos. El rumbo donde sé que cuando salgan no sólo no los van a asaltar, sino que si llegara a pasar, los vecinos ayudarán de alguna manera o de mínimo avisarán a las autoridades.

Durante los seis años y medio que llevo viviendo en este departamentito he soñado con conseguir cambiarme a MI rumbo, sin importar si conseguía un lugar tan o más chico que éste, al fin ya sé que me las arreglo para caber.

Hoy no sólo sé que mi sueño está caminando para hacerse realidad, encima de todo el lugar al que me cambiaré es de casi el doble de tamaño que donde vivo actualmente. Podré moverme libremente, no sólo en mi espacio sino también en la calle; podré invitar a mis amigos con la confianza de que nada malo pasará y con la confianza de que tanto ellos como yo podremos movernos dentro de mi casa sin tener que pisarnos los callos.

¡Y ni que decir de cocinar!, tener todo a la mano, sin tener que mover la licuadora para que quepa la cafetera, poder abrir el refrigerador sin tener que pedirle al otro que está en la cocina que se salga para poder hacerlo... ¡wow!

Dos meses, dos meses han dicho que tardará en hacerse realidad. ¡Dios quiera que todo salga bien y así sea! De mientras, tengo aproximadamente 60 días para imaginar todo tipo de cosas hermosas, reuniones, platillos que cocinar, muebles nuevos que comprar que me hacen falta y aquí no caben, en fin. ¡Ya estaré informando cuando la mudanza se esté haciendo!
No será la casa de los sueños de muchos, con su reja blanca y demás, pero ¡sí será el departamento de mis sueños y en mis rumbos! En cuestiones de vivienda ¿Qué más puedo pedir?